La vitamina C (ácido L-ascórbico) se presenta en forma reducida u oxidada y es conocida por su gran sensibilidad a los factores externos, principalmente la luz y el calor. El producto se presenta en forma de cristales blancos o casi blancos o en polvo cristalino, de color blanco cremoso uniforme y con el sabor típico de la vitamina C.
Gracias a su alta pureza (99-100,5 %) y a sus propiedades antioxidantes, la vitamina C tiene una amplia aplicación en la industria alimentaria, farmacéutica y de los suplementos. Es un componente clave de los preparados que refuerzan la inmunidad y favorecen el buen funcionamiento del organismo.