El azúcar blanco se utiliza en una amplia gama de aplicaciones alimentarias, incluyendo la producción de bebidas, productos lácteos, productos de panadería, dulces, helados, jarabes y como ingrediente básico en muchas recetas industriales.
El azúcar alimentario de clase 2 también se utiliza en la industria láctea, la gastronomía, los productos fermentados y el sector HoReCa. Gracias a su sabor neutro y su alta pureza, puede utilizarse tanto en recetas tradicionales como en recetas de tipo «clean label».